Capitulo 2
Un sonido me hace salir del mundo de los sueños, en seguida lo identificó, se trata de mi teléfono móvil, con la mano lo busco entre las sabanas sin apenas moverme. Cuando lo cojo y lo miro, con los ojos entre cerrados, ya que el escaso brillo de la pantalla me ciega. Veo que me esta llamando Sandra, mi mejor amiga, así que dedico cogerlo.
-¿Diga? –Pregunto mientras intento despertarme
-Hola dormilón, a que se te ha vuelto a olvidar ¿Eh?
-Pues supongo que si, por que no se de que me hablas. –La conteste entre una ligera sonrisa.
-Pues que hoy ibas a desayunar en mi casa y después mi mami nos iba a llevar al tuto. –Añadió ella
-Am… -La dije tratando de recordar eso. -¡Ah! Es verdad… pues en unos diez minutos estaré en tu casa ¿Vale? Enana
-Perfecto, pues aquí te espero gigante
Corte la llamada, y me volví a quedar solo, mirando hacia la nada y escuchando el sonido del silencio que había en mi casa. Me dispuse a salir de la cama, pero el intenso frío me echaban a atrás, pero tampoco quería hacer esperar mucho a Sandra así que deje mi vagancia y el frío a un lado y salí de la cama. Me puse las zapatillas de andar por casa y me fui al baño, me lave la cara con agua fría para espabilarme. Tenia el pelo totalmente despeinado – Es lo que pasa por tenerlo algo largo- Me dije a mi mismo –En fin no me preocupa mucho siempre se acaba arreglando solo así que paso de peinarme-
Volví a mi habitación, donde me vestí e hice la mochila y antes de irme comprobé si lo llevaba todo, las llaves, el almuerzo, el billete para el autobús de vuelta… y lo mas importante mi teléfono móvil y los cascos.
Salí del cuarto y al pasar por el salón pude ver, como no, al borracho de mi padre durmiendo la mono en el sofá, rodeado de latas de cerveza, algunas botellas de licor, ron, vodka… Todos los días era igual. –para pagarme las cosas que yo necesito "no hay dinero” pero para sus fiestas, chicas y alcohol siempre hay… -pensé en mi cabeza. – En fin… al menos hoy no hay una mujer con el o una prostituta…
Salí de casa pegando un fuerte portazo con la esperanza de despertarle y así joderle un poco, pero con la borrachera que se suele pillar sabía que era prácticamente imposible. Me puse los cascos y empecé a caminar para llegar a la casa de Sandra.
Después de unos escasos minutos de caminata llegué. Un chalet bastante grande, con jardín y demás cosas. Llame y me abrió su madre
La madre de Sandra rozaba los cuarenta y siete años pero no los aparentaba ni por asumo, era una persona dedicada completamente a sus hijos pero también enamorada de su trabajo como directora ejecutiva de la empresa de su marido, tenia el pelo castaño y corto, para ser una mujer.
-Buenos días Ángel, ¿Qué tal estas?
-Buenas, bueno bien, dormido y tal… -Respondí vagamente
-Pasa al comedor, Sandra te esta esperando para desayunar.
Al entrar en el comedor, vi a Sandra ya vestida con su típico estilo japonés. Llevaba una camiseta con letras japonesas, una falda, con medias y calcetines largos. También iba con dos coletas y al cuello un cascabel. Ella era delgada, tenia el pelo castaño claro pero de vez en cuando se lo teñía de algún color llamativo. Media un metro y sesenta y algo, pero yo siempre la llamaba enana. Ojos marrones y muy expresivos. También vi a su hermana Victoria, aun que siempre la llamaba Vicky, tenia unos seis años.
Al percatarse de mi presencia Sandra se levanto de la silla y fue corriendo a darme un abrazo, pegó un saltito y se subió a mi abrazándome fuertemente.
-Holi, dormilón, otro día mas que te tengo que llamar para que te despiertes ¿Eh? Ains… que dormilón eres. –Me dijo entre risas.
-Si es que, ya sabes, se esta tan bien durmiendo que para que despertar. –La conteste sacándola la lengua.
-Venga a desayunar que me muero de hambre, que como tardas tanto en venir… -Me dijo en tono irónico y de burla.
Me senté en la mesa, una mesa inmensa, como el propio comedor, y me serví un poco de leche y cogí unas cuantas galletas, ya que no tenía mucha hambre.
-¿Qué te parecen las galletas? –Me pregunto Sandra
-Están muy ricas ¿Las ha hecho tu madre o son del súper? –La pregunté aun que sabía que las hizo su madre como cada día que yo iba a desayunar.
-No, bobo, las he hecho yo –Me dijo sacándome la lengua
-Yo he ayudado –Dijo Vicky
-Claro, por eso están ricas, por que las has hecho tu victoria, si sabemos que tu hermana es torpe –La respondí a Sandra para chincharla un poco más
-Mira que eres tonto e.e –Me replico Sandra a la vez que me tiraba a una galleta a la cabeza
-¡EH! ¿Quieres guerra e.e? –Le dije en un tono desafiante
-Na siempre te gano rápidamente así que para que –Se empezó a reír y en ese momento me levante y fui a hacerlas cosquillas y caímos los dos al suelo, empezamos una guerra de cosquillas hasta que llego su madre y nos dijo que dejáramos de hacer el tonto.
-La culpa es de Sandra que es boba y la gusta que le hagan cosquillas –Dije a la madre de Sandra
-Tu calla, que te encanta picarme, pero como siempre pierdes, por que eres BAKA –Me dijo ella
Siempre me solía insultar en Japonés, BAKA, es tonto en japonés. Tras esta "pelea” terminamos de desayunar y fuimos al coche. Solo Sandra, su madre y yo, ya que Vicky iba en autocar a su colegio.
En el coche casi no hubo tema de conversación, dado que Sandra se dedicaba a estar con el móvil y yo a mirar el paisaje. Al llegar al instituto, nos quedamos un rato en la puerta, ya que aún quedaba algunos minutos para entrar.
Mientras seguía chinchando a Sandra apareció Fernando, aun que todos le llamábamos Fer. El era un gran amigo Mio, mas o menos de mi estatura, el medía un metro ochenta y cinco y yo un metro noventa. Su figura era atlética, ya que le encantaba practicar deportes. Tenia el pelo largo y para tener diecisiete años, como yo, tenia una buena baba, a juego con su personalidad de roquero.
-Hola chicos ¿Qué tal estáis? –Pregunto
-Bien, bueno aquí pensando en cosas- Le respondí
-Am… otra vez en las nubes e.e , y tu que ¿Viciada otra vez al móvil? –Le dijo a Sandra
-Eso parece –Contestó ella secamente
Toco el timbre y fuimos a casa, Sandra iba a mi mismo curso pero a clase de letras así que solo en algunas asignaturas compartíamos clase, mientras que Fer y yo teníamos las mismas.
El día trascurrió como siempre, en las clases me aburría y me dedicaba a hacer dibujos en un papel, hablar con Fer o ha escribir. Paso una hora tras otra sin ninguna novedad o nada que comentar, bueno si, los payasos de clase como no, interrumpiendo estas, o liándola, pero en fin ya estaba acostumbrado.
Por fin llego el recreo, este lo pase con mis amigos, Sandra y Fer.
-Bueno ¿Que hicisteis ayer que no hubo clase? –Pregunto Fer
-¿Yo? Nada, lo de siempre estudiar piano –Contesto Sandra
-Pues yo fui a Madrid, y bueno conocí a una chica – Le respondí
-Espera, que fuiste a Madrid pese no estar recomendado, por culpa de la tormenta –Me recrimino Fer
-Bueno, ya sabes que a Ángel, le encanta eso, la tranquilidad y demás, así que no es raro que fuera donde sabía que no habría nadie –Me defendió Sandra
-En fin, como iba contando, me encontré con una chica en Madrid, y fue raro, no se, estaba llorando y me paré a ayudarla, y estuvimos hablando y cuando se fue me dio su tarjeta de visita, y se dejo la bufanda –Les comenté
-Ooohhh que bonito… -Dijo Sandra con rintintin
-Venga Sandra no te pongas celosa –Dijo Fer –Que todos sabemos que Ángel Acabará cediendo
De repente se hizo el silencio, el gesto de Fer daba a comprender que sabía que había metido la pata a decir eso, por que yo y Sandra desde hacía mucho éramos amigos, su madre y la mía eran intimas hasta que ocurrió el accidente que bueno… acabo con la vida de la mía. Sonó el timbre para volver a clase, y nos despedimos.
Pasaran otras tres largas e inacabables horas, hasta que llego la hora de irnos, pero me toco volverme solo, dado que Fernando no vivía en mi urbanización y Sandra hoy tenia que estar una hora más, para recuperar un examen que se suspendió por culpa del temporal.
Al llegar a casa, esperaba encontrarme a mi padre aún en el salón y demás pero me equivoque, al parecer o había quedado o había ido a su empresa, donde acosaba a las empleadas de forma indirecta, pero claro como era su empresa nadie decía nada. Pero las latas y botellas aún seguían ahí. Me hice la comida, no me complique la vida, una fabada de bote y ya.
Al acabar, me encerré en mi cuarto, y me puse a ver la televisión, y de vez en cuando mirar el móvil, para ver si Susana me había respondido, pero no, seguía sin dar señales de vida. Por eso decidí llamarla.
-El número al que usted esta llamando, ya no se encuentra operativo. –Pude oír
Me desanime algo, ya que tenia muchas ganas de hablar con ella pero el número o era falso o ya no lo tenía. Por ello la escribí un E-Mail a la dirección que ponía en su tarjeta de visita.
"Hola Susana, Soy Ángel, el del anterior día, era solo para
decirte que he intentado llamarte pero me dice que el
número no esta operativo, y bueno que tengo tu bufanda.
En fin solo era eso, adiós”
Y volví a atontarme con la televisión hasta las tantas de la noche, todo un día viendo la televisión, pero bueno si me entretengo que más dá. Poco a poco se me fueron cerrando los ojos, debido al cansancio y sin darme cuenta me dormí